<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://mundodecronopios.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Mundo de Cronopios</title><description>&lt;b&gt;Fernando Vega J&#xE1;come&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Periodista lime&#xF1;o nacido el 16 de febrero de 1981. Autor de obras in&#xE9;ditas que este espacio en internet ir&#xE1; sufriendo poco a poco.</description><link>https://mundodecronopios.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Puntero izquierdo</title><link>https://mundodecronopios.blogia.com/2006/092102-puntero-izquierdo.php</link><guid isPermaLink="true">https://mundodecronopios.blogia.com/2006/092102-puntero-izquierdo.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span><strong><em>El viejo Mario Benedetti (Tacuaremb&oacute;, Uruguay, 1920) me hizo llorar con una novela excepcional llamada &ldquo;La Tregua&rdquo;. Con una prosa hermosa llena de poes&iacute;a y de esperanza, extraigo de su libro de cuentos &ldquo;Montevideanos&rdquo; (1959) este relato que ning&uacute;n ni&ntilde;o amante del f&uacute;tbol puede dejar de leer.</em></strong></span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Vos sab&eacute;s las que se arman en cualquier cancha m&aacute;s all&aacute; de Propios. Y si no acordate del campito del Astral, donde mataron a la vieja Ulpiana. Los a&ntilde;os que estuvo hinch&aacute;ndola desde el alambrado y, la fatalidad, justo esa tarde, no pudo disparar por la u&ntilde;a encarnada. Y si no acordate de aquella canchita de mala muerte, creo que la del Torricelli, donde le movieron el esqueleto al pobre Cabeza, un negro de mano armada, puro pamento, que ese d&iacute;a le dio la loca de escupir cuando ellos pasaban con la bandera. Y si no acordate de los menores de Cuchilla Grande, que mandaron al nosocomio al back del Catamarca, y todo porque le hab&iacute;an hecho al capit&aacute;n de ellos la mejor jugada recia de la tarde.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>No es que me arrepienta, &iquest;sab&eacute;s? de estar aqu&iacute; en el hospital, se lo pod&eacute;s decir con todas las letras a la barra del Wilson. Pero para poder jugar m&aacute;s all&aacute; de Propios hay que tenerlas bien puestas. &iquest;O qu&eacute; te parece haber ganado aquella final contra el Corrales, jugando nada menos que nueve contra once? Hace ya dos a&ntilde;os y me parece ver al Pampa, que todav&iacute;a no hab&iacute;a cometido el afane pero lo estaba germinando, correrse por la punta y escupir el centro, justo a los cuarenta y cuatro de la segunda etapa, y yo que la veo venir y la coloco tan al &aacute;ngulo que el golerito no la pudo ni pellizcar y ah&iacute; qued&oacute; despatarrado, mand&aacute;ndose la parte porque los de Progreso le hab&iacute;an echado el ojo. &iquest;O qu&eacute; te parece haber aguantado hasta el final en la cancha del Deportivo Yi, donde ellos ten&iacute;an el juez, los l&iacute;nema y una hinchada piojosa que te escup&iacute;a hasta en los minutos adicionados por suspensiones de juego, y eso cuando no entraban al fiel y te gritaban: &iexcl;Yi! &iexcl;Y&iexcl;! &iexcl;Yi! como si estuvieran llorando, pero refreg&aacute;ndole de paso el pu&ntilde;o por la trompa? Y uno haci&eacute;ndose el etc&eacute;tera porque si no te tapaban. Lo que yo digo es que as&iacute; no podemos seguir. 0 somos amater o somos profesional. Y si somos profesional que vengan los fasules. </span></p><p align="justify"><span>Aqu&iacute; no es el Estadio, con protecci&oacute;n policial y con esos mamitas que se revuelcan en el &aacute;rea sin que nadie los toque. Aqu&iacute; si te hacen un penal no te despert&aacute;s hasta el jueves a m&aacute;s tardar. Lo que est&aacute; bien. Pero no pod&eacute;s pretender que te maten y despu&eacute;s ni se acuerden de vos. Yo s&eacute; que para todos estuve horrible y no preciso que me pongas esa cara de Rosigna y Moretti. Pero ni vos ni don Am&iacute;lcar entienden ni entender&aacute;n nunca lo que pasa. Claro, para ustedes es f&aacute;cil ver la cosa desde el alambrado. Pero hay que estar sobre el pastito, all&iacute; te olvid&aacute;s de todo, de las instrucciones del entrenador y de lo que te paga alg&uacute;n mafloso. Te viene una cosa de adentro y ten&eacute;s que llevar la redonda. Lo ves venir al jalva con su carita de rompehueso y sin embargo no pod&eacute;s dej&aacute;rsela. Ten&eacute;s que pasarlo, ten&eacute;s que pasarlo siempre, como si te estuvieran dirigiendo por control remoto. Si te digo que yo sab&iacute;a que esto no iba a resultar, pero don Am&iacute;lcar que empieza a inflar y todos los d&iacute;as a buscarme a la f&aacute;brica. Que yo era un puntero izquierdo de condiciones, que era una l&aacute;stima que ganara tan poco, y que cuando perdi&eacute;ramos la final &eacute;l me iba arreglar el pase para el Everton. </span></p><p align="justify"><span>Ahora vos calcul&aacute; lo que representa un pase para el Everton, donde adem&aacute;s de don Am&iacute;lcar que despu&eacute;s de todo no es m&aacute;s que un cafisho de putas pobres, est&aacute; nada menos que el doctor Urrutia, que &eacute;se s&iacute; es Director de Ente Aut&oacute;nomo y ya coloc&oacute; en Talleres al entreala de ellos. Especialmente por la vieja, sab&eacute;s, otra seguridad, porque en la f&aacute;brica ya estoy viendo que en la pr&oacute;xima huelga me dejan con dos manos atr&aacute;s y una adelante. Y era pensando en esto que fui al caf&eacute; Industria a hablar con don Am&iacute;lcar. Te aseguro que me habl&oacute; como un padre, pensando, claro, que yo no iba a aceptar. A m&iacute; me daba risa tanta delicadeza. Que si gan&aacute;bamos nosotros iba a ascender un club demasiado d&iacute;scolo, te juro que dijo d&iacute;scolo, y eso no conven&iacute;a a los sagrados intereses del deporte nacional. Que en cambio el Everton hac&iacute;a dos a&ntilde;os que ganaba el premio a la correcci&oacute;n deportiva y era justo que ascendiera otro escal&oacute;n. En la duda, atenti, pens&eacute; para mi entretela. Entonces le dije el asunto es grave y el coso supo con quien trataba. Me mir&oacute; que parec&iacute;a una lupa y yo le aguant&eacute; a pie firme y le repet&iacute; que el asunto es grave. Ah&iacute; no tuvo m&aacute;s remedio que re&iacute;rse y me hizo una bruta gui&ntilde;ada y que era una barbaridad que una inteligencia como yo trabajase a lo bestia en esa f&aacute;brica. </span></p><p align="justify"><span>Yo pens&eacute; te clavaste la foja y le hice una entradita sobre Urrutia y el Ente Aut&oacute;nomo. Despu&eacute;s, para ponerlo nervioso, le dije que uno tambi&eacute;n tiene su condici&oacute;n social. Pero el hombre se dio cuenta que yo estaba blando y desembuch&oacute; las cifras. Graso error. All&iacute; no m&aacute;s le saqu&eacute; sesenta. El reglamento era &eacute;ste: todos sab&iacute;an que yo era el hombre gol, as&iacute; que los pases vendr&iacute;an a m&iacute; como un solo hombre. Yo ten&iacute;a que eludir a dos o tres y tirar apenas desviado o pegar en la tierra y mandarme la parte de la bronca. El coso dec&iacute;a que nadie se iba a dar cuenta que yo corr&iacute;a pa los italianos. Dijo que tambi&eacute;n iban a tocar a Murias, porque era un tipo macanudo y no lo tomaba a mal. Le pregunt&eacute; solapadarnente si tambi&eacute;n Murias iba a entrar en Talleres y me contest&oacute; que no, que ese puesto era diametralmente m&iacute;o. Pero despu&eacute;s en la cancha lo de Murias fue una verg&uuml;enza. El pardo no disimul&oacute; ni medio: se tiraba como una mula y siempre lo dejaban en el suelo. A los veintiocho minutos ya lo hab&iacute;an expulsado porque en un escrimaye le dio al entreala de ellos un codazo en el h&iacute;gado. </span></p><p align="justify"><span>Yo ve&iacute;a de lejos tir&aacute;ndose de palo a palo al meyado Valverde que es de esos idiotas que rechazan muy pitucos cualquier oferta como la gente, y te juro por la vieja que es un amater de &oacute;rdago, porque hasta la mujer, que es una milonguita, le mete los cuernos en todo sector. Pero la cosa es que el meyado se romp&iacute;a y se le tiraba a los pies nada menos que a Bademian, ese armenio con patada de burro que hace tres a&ntilde;os casi mata de un tiro libre al golero del Cardona. Y pasa que te contagl&aacute;s y sent&iacute;s algo dentro y empez&aacute;s a eludir y segu&iacute;s haciendo dribles en la l&iacute;nea del c&oacute;rner como cualquier mandrake y no puede ser que con dos hombres menos (porque al Tito tambi&eacute;n lo echaron, pero por bruto) nos perdi&eacute;ramos el ascenso. Dos o tres veces me la dej&eacute; quitar, pero, &iquest;sab&eacute;s?, me daba un dolor b&aacute;rbaro porque el jalva que me marcaba era m&aacute;s malo que tomar agua sudando y los otros iban a pensar que yo hab&iacute;a disminuido mi est&aacute;ndar de juego, All&iacute; el entrenador me orden&oacute; que jugara atrasado para ayudar a la defensa y yo pens&eacute; que eso me ven&iacute;a al trome porque jugando atr&aacute;s ya no era el hombre-gol y no se notar&iacute;a tanto si tiraba como la mona. </span></p><p align="justify"><span>As&iacute; y todo me mand&eacute; dos boleos que pasaron ara&ntilde;ando el palo y estaba quedando bien con todos. Pero cuando me corr&iacute; y se la pas&eacute; al &ntilde;ato Silveira para que entrara &eacute;l y ese tarado me la pas&oacute; de nuevo, a m&iacute; que estaba solo, no tuve m&aacute;s remedio que pegar en la tierra porque si no iba a ser muy bravo no meter el gol. Entonces mientras yo hac&iacute;a que me arreglaba los zapatos el entrenador me grit&oacute; a lo Tittarufo: &laquo;&iquest;Qu&eacute; ten&eacute;s en la cabeza? &iquest;Moco?&raquo; Esto, te juro, me toc&oacute; aqu&iacute; adentro, porque yo no tengo moco y si no preguntale a don Am&iacute;lcar, &eacute;l siempre dijo que soy un puntero inteligente porque juego con la cabeza levantada. Entonces ya no vi m&aacute;s, se me subi&oacute; la calabresa y le quise demostrar al coso &eacute;se que cuando quiero s&eacute; mover la guinda y me saqu&eacute; de encima a cuatro o cinco y cuando estuve solo frente al golero le mand&eacute; un zapatillazo que te lo vogliodire y el tipo qued&oacute; haciendo sapitos pero exclusivamente a cuatro patas. Mir&eacute; hacia el entrenador y lo encontr&eacute; sonriente como aviso de R&#39;der y reci&eacute;n entonces me di cuenta que me hab&iacute;a enterrado hasta el ovario. </span></p><p align="justify"><span>Los otros me abrazaban y gritaban: &laquo;&iexcl;Pa los contras!&raquo;, y yo no quer&iacute;a dirigir la visual hacia donde estaba don Am&iacute;lcar con el doctor Urrutia, o sea justo en la banderita de mi c&oacute;rner, pero en seguida empez&oacute; a &iexcl;legarme un kilo de putiadas, en las que reconoc&iacute; el tono mezzosoprano del delegado y la ronquera con b&iacute;ter de mi fuente de recursos. All&iacute; el partido se volvi&oacute; de tr&aacute;mite intenso porque entr&oacute; la hinchada de ellos y le llenaron la cara de dedos a m&aacute;s de cuatro. A m&iacute; no me tocaron porque me reservaban de postre. Despu&eacute;s quise recuperar puntos y pas&eacute; a colaborar con la defensa, pero no marcaba a nadie y me pasaban otros. Dificil, dijo Ca&ntilde;ete, la enfermera que me trata como al rey Far&uacute; y que tiene como ya lo habr&aacute;s jalviado, su bruta plataforma electoral, dice que tengo para un semestre. Por ahora no est&aacute; mal, porque ella me sube a&uacute;pa para lavarme ciertas ocasiones y yo voy disfrutando con vistas al futuro. Pero la cosa va a ser despu&eacute;s; el per&iacute;odo de pases ya se acaba, sintetizando, que estoy colgado. En la f&aacute;brica ya le dijeron a la vieja que ni sue&ntilde;e que me vayan a esperar. As&iacute; que no tendr&eacute; m&aacute;s remedio que bajar el cogote y apersonarme con ese chitrulo de Urrutia, a ver si me da el puesto en Talleres como me hab&iacute;a prometido.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 21:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Lo que debo al f&#xFA;tbol</title><link>https://mundodecronopios.blogia.com/2006/092101-lo-que-debo-al-futbol.php</link><guid isPermaLink="true">https://mundodecronopios.blogia.com/2006/092101-lo-que-debo-al-futbol.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span><strong><em>Albert Camus, escritor argelino nacido en 1913 y muerto en 1960, autor de obras maestras como &ldquo;El Extranjero&rdquo; y &ldquo;La Peste&rdquo;, adem&aacute;s de ganar el Premio Nobel de Literatura en 1957. Fue, junto con Jean Paul Sartre, uno de los mayores exponentes del existencialismo. Pocos saben que fue un amante del f&uacute;tbol como pocos, incluso lleg&oacute; a ser arquero en sus mejores &eacute;pocas y en este art&iacute;culo explica sus razones del por qu&eacute; se entreg&oacute; en alma y vida a patear una pelota.</em></strong> </span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span></p><p align="justify"><span><strong><em>&nbsp;</em></strong></span><span>S&iacute;, lo jugu&eacute; varios a&ntilde;os en la Universidad de Argel. Me parece que fue ayer. Pero cuando, en 1940, volv&iacute; a calzarme los zapatos, me di cuenta de que no hab&iacute;a sido ayer. Antes de terminar el primer tiempo, ten&iacute;a la lengua como uno de esos perros con los que la gente se cruza a las dos de la tarde en Tizi - Ouzou. Fue, entonces, hace bastante tiempo, en 1928 para adelante, supongo. Hice mi debut con el club deportivo Montpensier. S&oacute;lo Dios sabe por qu&eacute;, dado que yo viv&iacute;a en Belcourt y el equipo de Belcourt- Mustapha era el Gallia.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Pero ten&iacute;a un amigo, un tipo velludo, que nadaba en el puerto conmigo y jugaba waterpolo para Montpensier. As&iacute; es como a veces la vida de una persona queda determinada. Montpensier jugaba a menudo en los jardines de Manoeuvre, aparentemente por ninguna raz&oacute;n especial. El c&eacute;sped ten&iacute;a en su haber m&aacute;s porrazos que la canilla de un centro forward visitante del estadio de Alenda, Or&aacute;n. Pronto aprend&iacute; que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayud&oacute; mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Al cabo de un a&ntilde;o de porrazos y Montpensier en el &ldquo;Lyc&eacute;e&rdquo; me hicieron sentir avergonzado de m&iacute; mismo: un &ldquo;universitario&rdquo; debe jugar con la Universidad de Argel, RUA. En ese periodo, el tipo velludo ya hab&iacute;a salido de mi vida. No nos hab&iacute;amos peleado, s&oacute;lo que ahora &eacute;l prefer&iacute;a irse a nadar a Padovani donde el agua no era tan &ldquo;pura&rdquo;. Ni tampoco, para ser sinceros, eran &ldquo;puros&rdquo; sus motivos. Personalmente, encontr&eacute; que su motivo era &ldquo;adorable&rdquo;, aunque ella bailaba muy mal, lo que me parec&iacute;a insoportable en una mujer. &iquest;Es el hombre, o no es, quien debe pisarle los dedos de los pies? El tipo velludo y yo prometimos volver a vernos. Pero los a&ntilde;os fueron pasando. Mucho despu&eacute;s comenc&eacute; a frecuentar el restaurante de Padovani (por motivos &ldquo;puros&rdquo;) pero el tipo velludo se hab&iacute;a casado con su paral&iacute;tica, quien seguramente le prohib&iacute;a ba&ntilde;arse, como suele ocurrir.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>&iquest;Pero qu&eacute; es lo que estaba diciendo? Ah s&iacute;, el RUA. Estaba encantado, lo importante para m&iacute; era jugar. Me devoraba la impaciencia del domingo al jueves, d&iacute;a de pr&aacute;ctica, y del jueves al domingo, d&iacute;a del partido. As&iacute; fue como me un&iacute; a los universitarios. Y all&iacute; estaba yo, golero del equipo juvenil. S&iacute;, todo parec&iacute;a muy f&aacute;cil. Pero no sab&iacute;a que se acababa de establecer un v&iacute;nculo de a&ntilde;os, que abarcar&iacute;a cada estadio de la provincia, y que nunca tendr&iacute;a fin.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>No sab&iacute;a entonces que veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, en las calles de Par&iacute;s e incluso en Buenos Aires (s&iacute;, me ha sucedido) la palabra RUA mencionada por un amigo con el que tropec&eacute;, me har&iacute;a saltar el coraz&oacute;n tan tontamente como fuera posible. Y ya que estoy confesando mis secretes, debo admitir que en Par&iacute;s por ejemplo, voy a ver los partidos del Racing Club, al que convert&iacute; en mi favorito s&oacute;lo porque usan las mismas camisas que el RUA, azul con rayas blancas. Tambi&eacute;n debo decir que Racing tiene algunas de las mismas excentricidades que el RUA. Juega &ldquo;cient&iacute;ficamente&rdquo;, pierde partidos que deber&iacute;a ganar. Parece que esto ahora ha cambiado (eso es lo que me escriben de Argel), cambiado &ndash;pero no mucho&ndash;. Despu&eacute;s de todo, era por eso que quer&iacute;a tanto a mi equipo, no solo por la alegr&iacute;a de la victoria cuando estaba combinada con la fatiga que sigue al esfuerzo, sino tambi&eacute;n por el est&uacute;pido deseo de llorar en las noches luego de cada derrota.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>C</span><span>omo zaguero est&aacute; el "Grandote" &ndash;quiero decir Raymond Couard. Le d&aacute;bamos bastante trabajo, si mal no recuerdo. Jug&aacute;bamos duro. Los estudiantes, los nenes de pap&aacute;, no escatiman nada. Pobres de nosotros &ndash;en todo sentido&ndash; &iexcl;muchos nos burl&aacute;bamos de la dureza de nuestros propios pies! No ten&iacute;amos m&aacute;s remedio que admitirlo. Y ten&iacute;amos que jugar &ldquo;deportivamente&rdquo;, porque &eacute;sa era la dorada regla del RUA, y &ldquo;firmes&rdquo;, porque, cuando todo est&aacute; dicho y hecho, un hombre es un hombre. &iexcl;Dif&iacute;cil compromiso! Eso no puede haber cambiado, estoy seguro.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>El equipo m&aacute;s dif&iacute;cil era el Olympic Hussein Dey. El estadio quedaba detr&aacute;s del cementerio. Ellos nos hicieron notar, sin piedad, que pod&iacute;amos tener acceso directo. En cuanto a m&iacute;, &iexcl;pobre golero!, vinieron por mi cad&aacute;ver. Sin Roger &iexcl;lo que hubiera sufrido! Estaba Boufarik, ese centro forward grande y gordo (entre nosotros lo llam&aacute;bamos "Sandia") se excusaba con un: "Lo siento nenito" y una sonrisa franciscana.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>No voy a seguir. Ya me exced&iacute; de mis l&iacute;mites. Y entonces, me pongo reblandecido. Hasta en "Sand&iacute;a" veo bondad. Adem&aacute;s, seamos sinceros, bien que esto era lo que hab&iacute;an ense&ntilde;ado. Y a esta altura, no quiero seguir bromeando. Porque, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que m&aacute;s s&eacute;, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al f&uacute;tbol, lo que aprend&iacute; con el RUA, no puede morir. Preserv&eacute;moslo. Preservemos esta gran y digna imagen de nuestra juventud. Tambi&eacute;n estar&aacute; vigil&aacute;ndolos a ustedes.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 21:10:00 +0000</pubDate></item><item><title>El arte y el f&#xFA;tbol</title><link>https://mundodecronopios.blogia.com/2006/091902-el-arte-y-el-futbol.php</link><guid isPermaLink="true">https://mundodecronopios.blogia.com/2006/091902-el-arte-y-el-futbol.php</guid><description><![CDATA[<span><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><span><strong><em>Interesante art&iacute;culo del escritor Juan Villoro (M&eacute;xico, 1956) autor del libro &ldquo;Dios es redondo&rdquo; (ensayos y cr&oacute;nicas sobre futbol, 2006) sobre el deporte que despierta el instinto m&aacute;s animal en muchos de nosotros, y sus razones del por qu&eacute; 22 hombres tras una pelota pueden ser art&iacute;fices de una obra de arte.</em></strong></span></p><span></span>&nbsp;</span> <p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span><strong><em></em></strong></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span><strong><em></em></strong></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span><strong><em></em></strong></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span><strong><em></em></strong></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span><strong><em></em></strong></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoBodyText" align="justify"><span></span><span>Malraux defini&oacute; nuestra &eacute;poca como &ldquo;el extra&ntilde;o siglo de los deportes&rdquo; y Huizinga al ser humano como homo ludens. Tomadas al pie de la letra, estas ideas sugieren que la civilizaci&oacute;n contempor&aacute;nea es la historia del juego organizado y debe ser estudiada en las canchas y los vestidores.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Es obvio que tan ben&eacute;volas opiniones sobre la trascendencia del juego no son compartidas por la mayor&iacute;a. Si algo caracteriza nuestra humana condici&oacute;n es la capacidad de estar en desacuerdo. Numerosos analistas han dedicado p&aacute;ginas de severidad marcial a criticar las pasiones excesivas, la manipulaci&oacute;n de la conducta y el embrutecimiento generalizado que se dan cita en los estadios. Para colmo, el m&aacute;s popular de los deportes se juega con los pies, lo cual se opone a la historia de la evoluci&oacute;n. El hombre desciende de un hom&iacute;nido que com&iacute;a frutas y era incapaz de servirse del pulgar oponible; en consecuencia, una actividad que cancela el uso de las manos semeja un retorno a la barbarie. &iquest;C&oacute;mo es posible que la especie que invent&oacute; el sistema decimal, de tanto contarse los dedos, se apasione con un juego donde s&oacute;lo el portero tiene dispensa para usar las extremidades prohibidas?</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>En sus m&aacute;s simples fundamentos, el f&uacute;tbol propone un regreso a las cavernas, donde las manos serv&iacute;an de muy poco. Por eso el poeta Antonio Deltoro ha escrito que sus batallas representan &ldquo;la venganza del pie sobre la mano&rdquo;. La fascinaci&oacute;n elemental del &ldquo;juego del hombre&rdquo;, como lo bautiz&oacute; el cronista &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez, proviene de su tosca dificultad y su v&iacute;nculo con un tiempo primigenio. &iquest;Qu&eacute; significa este retroceso en el tiempo? Que el domingo podemos recuperar lo que a&uacute;n tenemos de tribu encandilada por el fuego, del griego que confunde a los dioses con los mortales, del ni&ntilde;o convencido de que los h&eacute;roes duran 90 minutos.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Las definiciones de Malraux y Huizinga son certeras, pero requieren de una precisi&oacute;n hist&oacute;rica: durante a&ntilde;os el hombre chut&oacute; balones con placer sin aceptar que esa actividad defin&iacute;a su vida. Los miles de ojos &aacute;vidos que atestiguaban un partido no pertenec&iacute;an a la cultura.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Numerosos artistas repudiaron el f&uacute;tbol como una droga social o prefirieron mantener en secreto su afici&oacute;n por los goles para evitar que sus pinceles, sus plumas o sus leotardos se mezclaran con las gestas resueltas a patadas. El bal&oacute;n dominado con pericia y las barridas enjundiosas parec&iacute;an ajenas a las tareas de los estetas. Incluso las mitolog&iacute;as que acompa&ntilde;an a los equipos y a los &iacute;dolos &ndash;el f&uacute;tbol como imaginativa forma de representaci&oacute;n&ndash; se descartaban como saldos groseros, fundamentalistas, de un oficio que a fin de cuentas s&oacute;lo serv&iacute;a para transpirar.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Resulta dif&iacute;cil concebir a Sartre, hombre de letras, comprometido con la raz&oacute;n 24 horas al d&iacute;a, preocupado por la suerte del Paris Saint Germain. Aunque los guardametas de la &eacute;poca usaban el su&eacute;ter de cuello de tortuga de los existencialistas, el indagador del ser y la nada no fumaba su pipa en los estadios. En una de sus cl&aacute;sicas paradojas, Oscar Wilde coment&oacute;: &ldquo;El f&uacute;tbol es un deporte de lo m&aacute;s apropiado para ni&ntilde;as rudas; pero no apto para j&oacute;venes delicados&rdquo;. El intelecto deb&iacute;a alejarse del tosco universo de las bestias: &ldquo;La &uacute;nica forma posible del ejercicio es hablar&rdquo;.</span></p><p align="justify"><span>Hasta mediados de siglo pasado, una fuerte presi&oacute;n social impidi&oacute; que el f&uacute;tbol rebasara los l&iacute;mites del barrio, el descampado, el canallesco arrabal. Sin embargo, a contrapelo de las modas, tuvo cultores privilegiados.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Albert Camus creci&oacute; en una familia de pobreza extrema y decidi&oacute; jugar de portero porque en esa posici&oacute;n se gastan menos los zapatos. A&ntilde;os despu&eacute;s dir&iacute;a que todo lo que sab&iacute;a de la &eacute;tica era obra del f&uacute;tbol, el territorio en el que se ignora por d&oacute;nde saldr&aacute; el bal&oacute;n. </span><span>&nbsp;</span><span>En la pintura, Max Beckmann llev&oacute; el expresionismo al &aacute;rea chica, Robert Delaunay inmortaliz&oacute; un lance del &ldquo;equipo de Cardiff&rdquo;, Nicolas De Sta&euml;l cre&oacute; un paisaje perfectamente abstracto al que por soberano capricho titul&oacute; &ldquo;Los futbolistas&rdquo;, Pablo Picasso dibuj&oacute; a tres fantasmones regordetes que flotan en pos de un sol hecho pelota y el mexicano &Aacute;ngel Z&aacute;rraga logr&oacute; una sutil y perturbadora transexualidad con sus mujeres futbolistas.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>El cine ha ofrecido churros como &ldquo;El gran escape&rdquo;, donde Pel&eacute; comparte cr&eacute;ditos con Max Von Sidow, melodramas para llorar entre palomita y palomita (&ldquo;Pelota de trapo&rdquo;), rocambolescos driblings de &ldquo;Resortes&rdquo; y episodios de alta temperatura intelectual como &ldquo;El miedo del portero ante el penalti&rdquo;, de Wim Wenders, basada en la novela de Peter Handke.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Los escritores se dedican, con variada intensidad, a rendir testimonio de lo que miran en el c&eacute;sped: Vinicius de Moraes retrat&oacute; a Garrincha, Umberto Saba a un equipo sin gloria, Samuel Becket al hombre acorralado, ansioso de que el destino le brinde un &ldquo;juego de vuelta&rdquo;, G&uuml;nter Grass a un arquero en un estadio nocturno, Pier Paolo Pasolini a los que corren en prosa y a los que corren en poes&iacute;a y Luis Miguel Aguilar a un virtuoso con tan buen toque que se electrocuta.</span></p><p align="justify"><span>El f&uacute;tbol ha sido la m&aacute;s peculiar factor&iacute;a de artistas: Joan Manuel Serrat aprendi&oacute; a cantar en los campos del Barcelona, Chillida se dedic&oacute; a la escultura cuando una lesi&oacute;n lo alej&oacute; para siempre del Athletic de Bilbao y Jorge Valdano adquiri&oacute; su buena prosa en las concentraciones del Real Madrid y la selecci&oacute;n argentina. </span><span>&nbsp;</span> </p><p style="margin: 0in 0in 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><span>Los tiempos han cambiado tanto que se intelectualiza el f&uacute;tbol en exceso, se considera que cualquier entrenador con ingenio es un fil&oacute;sofo y se publican odas lamentables en nombre del amor a la camiseta. Lo decisivo, a fin de cuentas, es que el f&uacute;tbol se percibe como cosa mental. Nadie puede jugarlo ni verlo sin imaginaci&oacute;n. Se los digo yo, que una vez gan&eacute; la Copa del Mundo, y no tuve necesidad de despertarme.</span></p><p align="justify"><span></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 19 Sep 2006 10:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>Poder decir adi&#xF3;s es crecer</title><link>https://mundodecronopios.blogia.com/2006/091901-poder-decir-adios-es-crecer.php</link><guid isPermaLink="true">https://mundodecronopios.blogia.com/2006/091901-poder-decir-adios-es-crecer.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span>Existen bandas y/o cantantes que pasar&aacute;n a formar parte de t&iacute; mismo, es m&aacute;s, podr&iacute;a decirse que son &eacute;stos quienes se encargar&aacute;n de musicalizar el soundtrack de la pel&iacute;cula de tu vida.</span><span>&nbsp;</span><span>Gustavo Cerati visit&oacute; el Per&uacute; hace muy poco y el resultado fue un concierto impactante que hasta ahora mis sentidos no han dejado que se pierda. </span></p><p align="justify"><span>El m&uacute;sico argentino es uno de mis favoritos y puebla mis recuerdos m&aacute;s tempranos, escucharlo y verlo se me termina haciendo entra&ntilde;able siempre.</span><span>&nbsp;</span><span>A pesar de que Soda Stereo es una de las bandas de mi ni&ntilde;ez (y no creo que en nuestra lengua haya existido alguna capaz de opacarla) cada vez estoy m&aacute;s convencido que la m&uacute;sica del Cerati solista es muy superior a la que hac&iacute;a con Zeta Bosio y Charly Alberti.</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Nunca pude ver un concierto de Soda. Era muy chico las veces que vinieron en la d&eacute;cada de los ochenta y cuando pisaron Lima la &uacute;ltima vez (en 1995) una terrible varicela me tumb&oacute; a la cama y dej&eacute; pasar ese acontecimiento con sumo pesar. Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os y pude perfectamente haber asistido.</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Luego de la disoluci&oacute;n del tr&iacute;o en 1997 y entendiendo que fue Gustavo quien decidi&oacute; apurar el adi&oacute;s por tener una visi&oacute;n muy particular de la m&uacute;sica que ya no compart&iacute;a con sus dem&aacute;s compa&ntilde;eros, me sumerg&iacute; en la b&uacute;squeda de sus trabajos personales. </span><span>Qued&eacute; prendado.</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><strong><em><span>&ldquo;Colores Santos&rdquo;</span></em></strong><span> (1992) es un gran trabajo que realiz&oacute; junto a Daniel Melero y es uno de mis discos de cabecera, all&iacute; me di cuenta que Cerati ten&iacute;a vida m&aacute;s all&aacute; de Soda y una necesidad personal de explorar su talento sin la sombra del existoso grupo que aloc&oacute; a la juventud de esta parte del mundo en los ochentas.<span>&nbsp;&nbsp;</span></span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>En 1993 edit&oacute; &ldquo;<strong><em>Amor Amarillo&rdquo;</em></strong> como un aviso de que ya necesitaba espacio propio y, luego de la mencionada desintegraci&oacute;n de Soda, se dio su tiempo para trabajar sus producciones en las que pudo experimentar y evolucionar sin miramientos.</span><span>&nbsp;</span><span>Es as&iacute; como &ldquo;<strong><em>Bocanada&rdquo; </em></strong>(1999), &ldquo;<strong><em>Siempre es hoy&rdquo;</em></strong> (2002) y la &uacute;ltima placa &ldquo;<strong><em>Ah&iacute; vamos&rdquo; </em></strong>(2006), nos entrega a un m&uacute;sico maduro, comprometido con su filosof&iacute;a musical y que a&uacute;n tiene mucho por dar.</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Como es obvio, la m&uacute;sica de Cerati est&aacute; alejada de las estaciones de radios comerciales, algo impensado cuando integraba aquel Soda Stereo de los grandes hits. A pesar de ello, los hinchas de Gus (muchos menos que cuando integraba el m&iacute;tico tr&iacute;o) conforman una legi&oacute;n apasionada en diferentes partes de Latinoam&eacute;rica y que lo admira m&aacute;s con el paso de los a&ntilde;os.</span><span>&nbsp;</span></p><p align="justify"><span></span><span>Hoy, con 46 a&ntilde;os a cuestas, Gustavo Cerati puede darse el lujo de tocar y componer sac&aacute;ndose la sombra de un grupo en el que supo ser feliz, pero al que tuvo que abandonar para embarcarse en la lucha por perseguir sus ideales. Total, como &eacute;l mismo dice, &ldquo;separarse de algo o alguien a lo que se quiere no es soberbia, es amor. Poder decir adi&oacute;s es crecer&rdquo;.</span> </p><p style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 19 Sep 2006 09:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Coixet frente a Kar - Wai</title><link>https://mundodecronopios.blogia.com/2006/083103-coixet-frente-a-kar-wai.php</link><guid isPermaLink="true">https://mundodecronopios.blogia.com/2006/083103-coixet-frente-a-kar-wai.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>A continuaci&oacute;n reproduzco de forma &iacute;ntegra una memorable conversaci&oacute;n entre la directora espa&ntilde;ola Isabel Coixet con uno de sus mayores referentes: el m&iacute;tico Wong Kar - Wai, el galardonado director de &ldquo;In the mood for love&rdquo;. Imperdible.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><em>Isabel Coixet siempre hab&iacute;a querido conocer a Wong Kar-Wai, un director misterioso y escurridizo, autor de un filme ya de culto, "In the mood for love". &Eacute;ste es el resultado de un encuentro lleno de cine.</em></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">Durante a&ntilde;os, desde que vi Chunking express, y despu&eacute;s toda su filmograf&iacute;a, que, para variar, ha llegado tarde, poco y en desorden a nuestras pantallas, pens&eacute; que me gustar&iacute;a hablar con Wong Kar-Wai (Sanghai, 1958), o al menos con el tipo ir&oacute;nico, tierno, melanc&oacute;lico, arriesgado, pensativo que sus pel&iacute;culas dejan ver. Antes de la proyecci&oacute;n de In the mood for love (Deseando amar), le digo con admiraci&oacute;n que he visto todas sus pel&iacute;culas y que me fascinan, y se muestra preocupado: "Es que &eacute;sta es muy diferente". Hoy, tras ver In the mood for love, se me antoja que la &uacute;nica entrevista posible con &eacute;l es una especie de ceremonia zen, con mi cochambroso casete recogiendo hora y media de silencio, mientras los dos sorbemos t&eacute; y miramos el fondo de nuestras tazas imaginando preguntas y respuestas que no se formulan. Pero no hay t&eacute;, hay caf&eacute;, as&iacute; que no me queda m&aacute;s remedio que preguntar, a sabiendas de que lo m&aacute;s importante (&iquest;de qu&eacute; oscuro y luminoso lugar nace esta misteriosa, bella, tr&aacute;gica, preciosa pel&iacute;cula?) se quedar&aacute; por ah&iacute;, flotando.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>Pregunta. &iquest;Por qu&eacute; dijo que In the mood for love era tan diferente de sus otras pel&iacute;culas? En Chunking express hab&iacute;a una chica que invad&iacute;a la habitaci&oacute;n del polic&iacute;a, durmiendo en sus s&aacute;banas; en Fallen angels, un chico que invade los puestos del mercado por la noche; en In the mood for love, ella (Maggie Cheung) entra en la habitaci&oacute;n de &eacute;l (Tony Leung), en Singapur, para llevarse unas zapatillas.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">Respuesta. S&iacute;, claro, a lo mejor no es tan diferente, de hecho no lo es; uno siempre hace la misma pel&iacute;cula y habla de la misma clase de gente, la gente que mira por la ventana lo que hacen los dem&aacute;s, la gente que intenta robar algo de la vida de otras personas, para sentir que as&iacute; algo suyo les pertenece.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><strong>P. La gente que est&aacute; sola.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">R. S&iacute;, todos mis personajes est&aacute;n terriblemente solos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. Incluso cuando est&aacute;n rodeados de gente, como en Happy together o en In the mood for love.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">R. Especialmente en estas dos pel&iacute;culas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. Es que tengo la impresi&oacute;n de que sus personajes nunca salen de una &uacute;nica habitaci&oacute;n, que todas las habitaciones que muestra son la misma, incluso el color de las paredes.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. (Risas). S&iacute;, es una de las desventajas de trabajar siempre con el mismo decorador [William Chang], que siempre acaba tray&eacute;ndote lo que sabe que te gusta.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><strong>P. Y adem&aacute;s es su montador.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. S&iacute;, me tiene cogido; a veces le digo: oye, &iquest;no ten&iacute;amos esta misma cama en Buenos Aires cuando rodamos Happy together? Y me mira asombrado: "Claro que s&iacute;", dice, "hay que reciclar las cosas". &iexcl;Y me lo dice en Hong Kong! O a veces me ense&ntilde;a un cuadro o una falda para un personaje y me dice: "&iquest;A que te suenan?". Volviendo a lo de la habitaci&oacute;n, la verdad es que para m&iacute; todas las historias empiezan en una habitaci&oacute;n, siempre hay una habitaci&oacute;n con alguien sentado en la cama, fumando.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><strong>P. O comiendo.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. S&iacute;, es algo que no veo en el cine occidental, a veces me parece que en las pel&iacute;culas occidentales los personajes no comen nunca. Para m&iacute; es muy importante c&oacute;mo se ganan la vida mis personajes, d&oacute;nde viven, c&oacute;mo duermen, lo que comen&hellip;</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. &iquest;Aunque sea una lata de pi&ntilde;a caducada? [En Chunking express y en Fallen angels hay personajes obsesionados con las latas de pi&ntilde;a caducadas].</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. [Risas]. Especialmente si es una lata de pi&ntilde;a caducada, aunque la verdad es que yo odio la pi&ntilde;a.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. En los dos libros que Chris Doyle [director de fotograf&iacute;a] ha escrito sobre sus rodajes (Fallen angels, Happy together) parece que se entienden sin muchas palabras.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. Bueno, Chris es muy h&aacute;bil con las palabras, y en los libros todo parece muy f&aacute;cil y glamouroso. Un rodaje nunca lo es, pero es cierto que, al cabo del tiempo de colaborar, ambos sabemos las cosas que detestamos el uno del otro y las que nos gustan. Hemos aprendido mucho juntos, y para m&iacute;, dada mi forma de trabajar, dado que empiezo siempre con una vaga y lejana idea de lo que voy a hacer, es importante tener gente a mi lado a la que no tenga que dar demasiadas explicaciones. Adem&aacute;s, a m&iacute; no me gusta que la gente venga a verme a un rodaje, no me gusta que haya nada que me haga perder la concentraci&oacute;n. Me gusta estar solo, necesito distanciarme de los dem&aacute;s. Chris siempre ha respetado eso.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><strong>P. &iquest;Y qu&eacute; ha pasado en In the mood for love?</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. Bueno, Chris es ahora un director de fotograf&iacute;a muy ocupado, incluso ha dirigido un filme (Away with words), y bien&hellip; &eacute;l empez&oacute; la pel&iacute;cula y un d&iacute;a vino a verme y me dijo que no pod&iacute;a respirar, que quer&iacute;a hacer otra cosa, que la pel&iacute;cula era demasiado est&aacute;tica para &eacute;l; as&iacute; que se fue y Mark Li, que hab&iacute;a hecho conmigo Fallen angels, la termin&oacute;. No s&eacute; por qu&eacute;, pero creo que se entender&iacute;a bien con Chris Doyle.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. No s&eacute;. A m&iacute; me gusta el lado est&aacute;tico de las cosas, tambi&eacute;n me gustaba much&iacute;simo c&oacute;mo utilizaba la c&aacute;mara al hombro y el gran angular en las otras pel&iacute;culas. Pero me parece magistral el lado quieto de &eacute;sta porque lo &uacute;nico que pueden hacer los personajes es estar quietos, &eacute;sa es su victoria. "No somos como ellos", dicen, como los amantes que nunca vemos.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. S&iacute;, quiz&aacute; en esta pel&iacute;cula he llevado mi control del encuadre hasta el l&iacute;mite, quiz&aacute; por eso Chris no pod&iacute;a respirar y probablemente &eacute;sta es la pel&iacute;cula donde he terminado con m&aacute;s preguntas todav&iacute;a de las que ten&iacute;a al empezar. Porque esas dos personas que se encuentran, cuyos respectivos c&oacute;nyuges tienen un affaire, &iquest;se odian?, incluso cuando parece que se est&aacute;n acercando. A veces pienso que siguen odi&aacute;ndose porque cada uno le recuerda al otro lo que ha perdido, e incluso cuando parece que se est&aacute;n seduciendo hay un lado oscuro, de venganza, de resentimiento, y nunca sabemos, igual que ellos no saben cu&aacute;ndo los otros empezaron a enga&ntilde;arles, cu&aacute;ndo el amor nace entre ellos y cu&aacute;ntos sentimientos contradictorios hay en ese amor. No creo tener todav&iacute;a una respuesta a todo eso.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. Pero &eacute;sa es parte de la magia de la pel&iacute;cula, nunca sabemos a ciencia cierta qu&eacute; clase de relaci&oacute;n tienen, incluso hay momentos que todo parece una proyecci&oacute;n; que en realidad los otros, sus c&oacute;nyuges, no se conocen, aunque ellas lleven el mismo bolso y ellos la misma corbata, que ella lo est&aacute; imaginando todo a partir de la doble relaci&oacute;n que tiene su jefe.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. [Risas]. Vaya, eso no se me hab&iacute;a ocurrido&hellip; Pero, &iquest;por qu&eacute; no?, eso es lo que me parece m&aacute;s interesante, que cada uno piense qu&eacute; es lo que pasa, que cada uno encuentra sus propias respuestas, y el papel de un director no es proporcionar respuestas, al menos no es eso lo que me interesa, ya hay demasiados directores interesados en contar las cosas de manera que se entienda todo hasta la saciedad, hasta que no quede un resquicio de misterio, y a m&iacute; me interesan los secretos, el misterio.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><strong>P. Las dobles vidas.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">R. S&iacute;, las dobles vidas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. El otro d&iacute;a le&iacute; en una novela que en el momento en que uno tiene vida interior ya lleva una doble vida.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify">R. Es cierto, es totalmente cierto, por eso es importante trabajar con gente que te conozca de verdad, si no ser&iacute;a demasiado complicado. Cuando empec&eacute; In the mood for love, la historia era diferente. Fue William Chang, que me conoce muy bien, el que me dijo: &eacute;sta no es la historia que quieres contar, y empezamos a trabajar en otra direcci&oacute;n, pero del Hong Kong de los a&ntilde;os sesenta ya no queda absolutamente nada, y sab&iacute;amos que iba a ser un rodaje complicado, quiz&aacute; no tan complicado como termin&oacute; siendo.&hellip; Pero, en fin, complicarse la vida es parte de las razones por las que uno hace pel&iacute;culas, &iquest;no?</p><strong>&nbsp; </strong><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><strong>P. Noooo, qu&eacute; va; bueno, s&iacute;; y tambi&eacute;n uno hace pel&iacute;culas para no terminar como el tipo al final de la suya susurr&aacute;ndole su historia a un agujero en la piedra, que me parece el final m&aacute;s abrumadoramente triste que una pel&iacute;cula pueda tener.</strong></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">R. &iquest;Eso quiere decir que le gust&oacute; el final?</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"></p><strong>&nbsp;<span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">P. Eso quiere decir que le doy las gracias por hacer In the mood for love.</span></strong>]]></description><pubDate>Thu, 31 Aug 2006 16:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>De por qu&#xE9; creo ser uno de ellos</title><link>https://mundodecronopios.blogia.com/2006/083101-de-por-que-creo-ser-uno-de-ellos.php</link><guid isPermaLink="true">https://mundodecronopios.blogia.com/2006/083101-de-por-que-creo-ser-uno-de-ellos.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyTextIndent2" align="right"><em></em></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyTextIndent2" align="right"><em>&ldquo;Un cronopio peque&ntilde;ito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aqu&iacute; se deten&iacute;a el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta&rdquo;.</em></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: right" class="MsoNormal" align="justify"><strong>Julio Cort&aacute;zar</strong></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: right" class="MsoNormal" align="justify"><strong>&ldquo;Historias de Cronopios y Famas&rdquo;</strong></p><p></p><p align="justify">Muchas personas tienen la imperiosa necesidad de que todo les sea explicado. Yo, por mi parte, cada vez estoy m&aacute;s convencido que las cosas tienen que tener algo escondido e inexplicable para que nos sigan atrayendo. </p><p align="justify">Cuando voy a leer un libro o ver una pel&iacute;cula espero con deseo que el &ldquo;desenlace&rdquo; me deje algo insatisfecho, caso contrario la sensaci&oacute;n de vac&iacute;o me embarga. Es impagable el hecho de que te pases horas de desvelo tratando de construir tu propio final, de atar cabos para buscar resolver algo que, en el fondo, no desees que est&eacute; del todo resuelto. La idea de, como lector o como espectador, poder formar parte de una historia que te haga part&iacute;cipe activo de la misma la adquir&iacute; leyendo a Julio Cort&aacute;zar.&nbsp; </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyTextIndent" align="justify">Tal parece ser que los tiempos en los que vivimos han puesto en peligro de extinci&oacute;n a los lectores/espectadores &ldquo;activos&rdquo; de los que tanto gustaba Cort&aacute;zar. Nosotros tambi&eacute;n debemos formar parte de una historia, tanto como la trama misma, los personajes y sus sensaciones y las ideas del artista. Es enriquecedor poder presenciar las cosas y otorgarles nuestra personal&iacute;sima visi&oacute;n. No quer&iacute;a explicar tan detalladamente el por qu&eacute; del t&iacute;tulo que da vida a este blog, pero a veces es necesario dar algunas pautas para que los lectores vayan conociendo y adentr&aacute;ndose al mundo de este autor. </p><p align="justify">&ldquo;Historias de Cronopios y Famas&rdquo; es un hermoso libro en el que Cort&aacute;zar dio vida a unos seres maravillosos que encarnan la esencia misma de lo que, creo yo, deber&iacute;a ser una persona: libre, idealista, noble y genuina que busca dotar a la sociedad de un sentido de originalidad. R&aacute;pidamente, y dejando de lado todo aquello que pueda sonar pretencioso, me identifiqu&eacute; con un cronopio.&nbsp; </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify">Esos seres &ldquo;verdes, tibios y h&uacute;medos&rdquo;, como los describe el c&eacute;lebre cuentista argentino, est&aacute;n dotados de una sensibilidad impresionante y, como yo, carecen de un sentido del orden que los hace vivir fuera del ritmo avasallante de este mundo. En contraparte, Cort&aacute;zar tambi&eacute;n habla de los famas, aquellos personajes unidos al poder, autoritarios, r&iacute;gidos y petulantes que quieren ordenar la vida de las personas tal como les convenga.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></p><p align="justify">&ldquo;Mundo de Cronopios&rdquo; espera albergar una serie de art&iacute;culos diversos en los que se pueda hablar de todo. M&aacute;s que una forma de ense&ntilde;ar espero que sea una forma de sentir libremente y donde todo lo convencional quede de lado.</p><p align="justify"></p>]]></description><pubDate>Thu, 31 Aug 2006 14:07:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
